La pluma de Maât

Relato

23 - F

Escrito por liton 23-02-2007 en General. Comentarios (2)

 

    ¿Dónde estabas el 23 de febrero de 1981?….Aunque pueda sorprenderos, yo era legionario en Fuerteventura, Tercio III. Catorce meses pasé en aquel desierto, en un cuerpo militar donde cada día se vulneraban los derechos humanos. Viví muchas peripecias y pude librarme son sin ingenio y algunas heridas, de ser procesado en dos ocasiones y encerrado en el pelotón de castigo o en una prisión militar. Pero todo ésto son historias de abuelo y ahora no vienen al caso. Solo es por esbozaros el estado moral y físico en el que me encontraba. El día 18 de febrero recibí una paliza por parte de un sargento de pesadilla y el 23, (cuatro días antes de licenciarme), oí de pasada en la radio algo sobre un golpe de estado. No sentí miedo. La noticia sobrevoló mi mente y además a esas alturas, tenía abotargadas las emociones. Aquella misma noche nos acuartelaron en uniforme de maniobras y correajes con pesadas cartucheras llenas de balas de verdad. Éramos una fuerza de choque, (pobre de mí). Los primeros que salen a matar y a morir. Fué una noche en vela de la que no recuerdo mis pensamientos, pero seguramente no tenían nada que ver, con la presunta amenaza de un peligro inminente. Con el paso del tiempo me pregunto lo que hubiera hecho en caso de conflicto. Seguramente disparar como todos, (aquel vejatorio sistema interno de la legión funcionaba). Pero, ¿contra quien?, nunca lo sabré.

Feliz año, (si puedes)

Escrito por liton 04-01-2007 en General. Comentarios (1)

 

    Os aseguro que he intentado por distintos motivos, resistir para no contaros lo que ocurrió la tarde del 31 de diciembre en Valencia. Es evidente que no he podido conseguirlo…

    Esperaba la llegada de un tren que venía con retraso. Decidí pasear por las calles de la ciudad, atraído por el brillo del sol en las fachadas y el ruido acolchado de transeúntes ociosos. En la plaza del Ayuntamiento se había instalado una carpa, en cuyo interior se exhibía un belén, seguramente de buena factura vistas las instalaciones y la asistencia. Que fuera una caja de ahorros la anunciante y promotora de la iniciativa, no me supuso un revulsivo a pesar de su despliegue propagandístico en cuatricomia. En la puerta familias enteras hacían cola, en espera de asistir a la recreación estática del nacimiento de un niño Dios. Navidad en estado puro. Ropa de domingos, golosinas y el corazón aseado. Pero he aquí que a pocos metros se encontraba la paradoja capaz de desmontar simbólicamente, (ya que de símbolos se trataba), tan navideña "paradeta". Un africano envuelto en una manta y sentado sobre un banco, miraba la escena sin verla mientras fumaba cigarrillos convulsivamente, como si con el humo pudiera calentarse el alma. La tristeza que ví en sus ojos me arrugó las entrañas. El contraste volvía más dolorosa la situación…..Primero pasé, le dí dinero para que comiera caliente y seguí mi camino. Pero la escena se me había enquistado  en los ojos y me impedía otra visión. La soledad, la distancia, la fragilidad, son emociones que conozco, pero yo no dejaba de ser un pobre rico o un rico pobre con las manos blancas, limpias, vacías….Volví sobre mis pasos y aún estaba allí, envuelto en sus andrajos, en su humo. Me senté a su lado y nos pusimos a charlar. La gente desde la puerta del belén a su vez nos miraba. Que oportunidad perdían aquellos padres para inculcar buenos modos a sus retoños. Bastaba con decir: Tóma una moneda y llévasela a ese señor. Pero nadie se movió como no lo había hecho al parecer en toda la tarde. Les miré con provocación y recordé una frase mordaz que oyera en algún sitio pocos días antes: "¡Se acabó el simulacro de paz y amor, recojan sus bártulos y disuélvanse!".

    Sí amigos, no era cuestión de unas cuantas monedas lava-conciencias, ni de arreglarle la vida a aquel desafortunado. Sólo se trataba de ayudar, para que no acabara por perder algo vital en toda existencia honrosa:

la confianza en el ser humano.

 

Todos somos peregrinos

Escrito por liton 30-12-2006 en General. Comentarios (2)

 

    Uno de los viajes más entrañables y bonitos que recuerdo lo hice a pié. O Cebreiro, Santiago de Compostela. No sé si fué en abril o en mayo pero desde luego no había empezado la primavera. El viento, el granizo, la nieve y sobre todo la lluvia se impusieron como una "penitencia". Estoy hablando de unos 170 km., (creo), y de una motivación que nada tenía que ver con lo religioso. No quiero, (ni mucho menos), alardear de una distancia que resultaría irrisoria, en el palmarés de cualquier peregrino que se precie. Sirva como prueba de humildad referir el hecho de mi encuentro, con una señora de edad avanzada que venía caminando desde Alemania y una joven que después de llegar a Santiago se dirigía a Roma. Eso sin hablar de otros, no muy numerosos en esa época intempestiva, cuyo punto de partida era Roncesvalles. Solo quiero contaros lo que aprendí. Y puede parecer evidente o nimio pero a mí me ha sido muy útil en mis trasiegos cotidianos.      

    Llevamos una vida en la que el espacio y el tiempo no están hechos a nuestra escala. Todo es muy grande o demasiado pequeño y lo resolvemos a golpe de coche, avión, tren, teléfono, agenda y horno microondas. Pero he aquí que te encuentras con tus piernas, tu voluntad y un macuto, para afrontar ese espacio enorme e inhóspito y ese tiempo incierto y elástico, dependiente de las circunstancias. Antes de empezar a andar miras a lo lejos y comprendes que 170 km. están más allá del horizonte…. Creo que se me encogieron los esfinter o quizás fuera el frío, pero el entusiasmo estaba recién descorchado y había que escanciarlo y beber. Al acabar la primera jornada me sentí un poco decepcionado y me dije que si se presentaba tan fácil, el viaje amenazaba con aburrirme. Éramos cuatro en el camino, toda gente cercana y querida, cada cual especializado en una labor. Uno organizaba las etapas y la elección de los albergues, otro nos explicaba las plantas y las montañas, otro las iglesias antiguas y los castillos y yo, por la noche a la luz de las velas, relataba las leyendas del lugar. El grupo se fue haciendo más numeroso y cosmopolita, creándose lazos íntimos e indelebles. A los pocos días de marcha empezó a acumularse el cansancio y en mi caso se despertaron lesiones olvidadas de mis tiempos de soldado. La lluvia arreció y el camino por momentos se volvió impracticable. Las aldeas por las que pasábamos eran anacronismos y lejos de mostrarse acogedoras, parecían flotar veladas por una bruma que las volvía fantasmagóricas e inaccesibles. La duda me asaltó: ¡¿Qué coño hacía yo allí?. Luego comprendí que era demasiado tarde y que plantear la pregunta en voz alta hubiera podido desestabilizar la "expedición", pues seguramente cada cual en su fuero interno, no dejaba de repetirse lo mismo…. Había que andar, llegar a Santiago. Cuando acepté la situación y busqué dentro de ella la vida que en aquellos momentos era la mía, encontré cosas insospechadas. Encontré la amistad en estado puro, sin aditamentos ni prejuicios. Encontré la abstracción de la tarea supeditada al fín, en la que el dolor físico es el precio que se paga gustoso, por una pretendida superación. Encontré placer en el recuento de heridas y habría encontrado la magia por poco que me lo hubiera propuesto, pues vi ogros, meigas y prodigios, pero mi cerebro cartesiano no se mostró a la altura. Las aldeas se caldearon y se abrieron y la gente pronto nos reconoció.

Todo ésto es como una metáfora de la vida. Pero lo que en realidad aprendí es que no importa lo largo o duro que pueda resultar el viaje. Solo hay que andar, poner un pié detrás del otro metódica, tozuda, amorosamente. Entonces sientes los pasos en tu cabeza, como un mantra, un ritmo hipnótico en el que las dudas se disipan. Cuando das la última zancada y levantas la vista, lo que aparece ante tus ojos siempre es Santiago.

Mañana de Navidad

Escrito por liton 25-12-2006 en General. Comentarios (8)

 

Ayer cené con mi familia como es menester, pero sacrifiqué mi borrachera navideña para poder volver a casa esa misma noche y levantarme de mañana para dar una vuelta en bicicleta.

El día amaneció soleado. Me calcé paso a paso mis fundas de lycra azul, como si de una ceremonia se tratara. Van a juego con mi BTT. Los dos formamos un equipo y además por decirlo todo, es que soy un poco "fantasma". No tenía cuerpo para las duras rampas de la Calderona, ni para sus vertiginosos descensos entre barrancos. Elegí la Marxal del Moro por ser un lugar de belleza bucólica y sobre todo llano, muy llano. El silencio y la tranquilidad post-juerga-colectiva, hicieron el trayecto especialmente placentero. La resaca del pueblo recreó el espejismo de un mundo en calma. La marxal se había recuperado de las sequías veraniegas y lucía sus más fastuosas galas de invierno, acuosas y vegetales. En mitad del delicioso paraje, vislumbré a contraluz una silueta lejana que se adentraba por los caminos entre charcas. Iba vestido de caqui y llevaba una escopeta al hombro. "Ya empezamos, me dije, un listillo que quiere comer pato a mediodía". La audacia del individuo me revolvió las tripas rompiendo el encanto matinal, al recordarme que el mundo seguía siendo el mundo y que a pesar de mis deseos de paz, se imponía la guerra contra aquel tipo. Dí la vuelta y asumí la perspectiva poco agradable, (estaréis de acuerdo conmigo), de discutir con un cretino, armado con una arma calibre doce en un lugar solitario. Vi entonces acercarse a un joven con cara de buena gente y cuyos prismáticos colgados al cuello, le otorgaban ante mis ojos, el estatus de andarín amante de la naturaleza. La prudencia hay que ejercerla cuando se tienen los medios. "Bon día. ¿Vé a aquel hombre de allí?. ¿Usted diría que es un cazador?....Ya sabe que este es un lugar protegido...."......."No, no es un cazador, me contestó"...."¡Que buena vista tiene!, repuse"...."No especialmente, lo sé porque vamos juntos"... "Oh!... Gracias y usted perdone"...No era un cazador....Se trataba de otro andarín amante de la naturaleza y lo que llevaba al hombro no era una escopeta, si no un telescopio para observar las aves.....Uffff.... La próxima vez prometo traerme las gafas...

El paseo recuperó súbitamente y sin deterioro, todo el encanto con el que empezó. Quizás por un día el mundo no fuera el mundo y todo pudiera ser perfecto.....El mar se empeñó en confirmarlo dándome distintas alegrías: La arena estaba intacta después de los dos terribles temporales que padeció. El mar apenas se movía. Pequeñas olas tímidas convertían el Mediterráneo en un lago apacible. El agua
era transparente como casi nunca es por aquí...En gratitud y por pudor, no quise mirar el trozo de plástico que yacia en el fondo junto al espigón. Tenéis que entenderme amigos, era como si al mar se le vieran las bragas... Respiré hondo. Miré la línea del horizonte, recta y definida como marcada con rotulador y volví a casa. Los naranjos cuajados de fruta, el olor a agua, el verde de los huertos rubricaron el día. Sí. 
Definitivamente, el mundo podía ser un lugar muy agradable......


ESPECIAL NAVIDAD

Escrito por liton 16-12-2006 en General. Comentarios (1)

 

Aquí transcribo íntegro el informe emitido por el Pentágono, a propósito de unos incidentes acaecidos este 13 de diciembre en Irak.

Informe 4897/131206/S, clasificado bajo código 25, referente al control y seguridad en los alrededores de Bagdad. 7ª compañía, 1er. pelotón de asalto. Ejército de los Estados Unidos.

"14,07 PM. Una columna civil compuesta de personas y animales avanza hacia el puesto de control, por la carretera RC-2, a 3 km. de Bagdad dirección nor-noreste. El cuerpo de guardia activa el protocolo de acciones en alerta 4. La ametralladora se monta en el blindado y el oficial al mando, teniente Roger Allson intercepta la columna.

Transcripción del intercambio:

Teniente Allson: ¡Alto, el camino está cerrado y bajo control de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos!. ¡Separen los brazos del cuerpo y acérquense despacio para identificación!.

(Los sospechosos proceden pero nos hacen entender por gestos y con un pésimo inglés que no tienen acreditaciones).

Teniente Allson: No se puede pasar sin salvoconducto.

Representante de la Caravana: Solo queremos atravesar el país.

T. Allson: ¿Son comerciantes?. Aléjense de los animales, vamos a registrar la carga.

RC: No puede hacerlo, tenemos inmunidad diplomática.

(Un soldado empuja a RC y le obliga a poner las manos sobre la cabeza, mientras le encañona con el fusil. No parecen señores de la guerra ni su aspecto es agresivo. Sus turbantes no les distingue como una étnia conocida. Otros dos hombres de aspecto respetable se destacan del grupo e insultan al T. Allson para que no toque los paquetes.

T. Allson: ¡Quietos o abriremos fuego!

(El servidor de la ametralladora debido a la tensión dispara involuntariamente y hiere de muerte a un camello. Entonces aparece el Sargento Mayor García de origen hispano que estaba ausente por relevo del servicio).

SM. García: ¡Alto el fuego mi teniente yo les conozco!. Es una caravana ritual en peregrinación desde Asia!.

Tras proceder al registro y requisar el material potencialmente peligroso, se instó a la columna a que diera media vuelta y consiguiera los pases pertinentes de las autoridades locales, para franquear los puestos de control. Fin del informe."

El suceso no ha pasado inadvertido y muchos países, entre ellos España, han pedido depurar responsabilidades, por lo que ha sido considerado un atentado contra el dogma y la tradición. En una comparecencia ante el Congreso americano, el Teniente Allson manifestó: "Yo solo cumplía con mi deber y no podía calcular los efectos colaterales. Dijeron que eran reyes pero en aquel país abundan los reyezuelos y además de republicano, yo soy más de Santa Claus".

Sí amigos, lo habéis adivinado, aquella caravana era la de los Reyes Magos. Ya veremos como acaba todo ésto y si llegan a tiempo para repartir los regalos.

Consultado Don Felipe de Borbón sobre el incidente, declaró no ser conocedor de la noticia. "Además – añadió -, yo siempre pensé que los reyes eran los padres".

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    Recuerdo a Walt Disney en blanco y negro, presentando su programa y fumando en pipa, mientras hablaba amablemente con Campanilla o Pepito Grillo. Una imagen entrañable y seductora que me abría las puertas de una fantasía agradable aunque de celofán. Murió el 15 de diciembre de 1966 y se especuló con la posibilidad de que pudiera estar congelado, dado el "secretismo" con el que transcurrió su entierro. No amigos, está incinerado y su entierro no fue secreto sino íntimo. Pero no podía haber sido de otra manera, pues aunque hubieran convocado a todo el mundo, seguramente nadie se habría presentado. Y es que a pesar de esa imagen afable y tranquila, mister Disney no se hacía querer. De talante ultraconservador, soberbio e irascible, no se privaba de mostrar su aversión contra los negros y sobre todo contra los judíos. Como no se privó de hacer pública su alegría, cuando Charles Chaplin tuvo que abandonar los Estados Unidos porque el por entonces presidente MacArthur, se puso a perseguir a todo aquel que oliera a izquierdoso, en lo que se dio en llamar "la caza de brujas". Walt fue acusado de plagiar o robar ideas a otros artistas, y siempre tuvo un comportamiento despótico para con sus colaboradores. "Es patético que me recuerden por un ratón". Con esta simpática y alegre frase, agradecía a Mickey el éxito obtenido y a la Academia de Hollywood, los Oscar que en 31 ocasiones le otorgaron.

Amigos amantes de los "dibus", espero no haberos amargado el día., pero es que yo prefiero la Warner. Esto es to...esto es to...esto es todo amigos.

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 Ah...por cierto.....

 

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(Intervida)