La pluma de Maât

Reescribiendolahistoria

Palestina. Derechos sin derecho. (II parte)

Escrito por liton 18-01-2009 en General. Comentarios (0)

 

    Retomo el tema de Palestina porque me resulta muy doloroso lo que allí está ocurriendo y deseo ilustrar al máximo la deslegitimidad  de Israel en su lucha genocida. Si sobrevolé en la primera parte del post la historia antigua, ahora gracias a la aportación de un amigo de este blog, puedo intentar desvelar algunas claves más recientes.

    El movimiento sionista fue fundado a finales del siglo XIX, con la intención de instalarse en Palestina, donde el primer colono judío llegó en 1882. Las intenciones de este movimiento siempre fueron ocupar la región,  poblarla con judíos venidos de todo el mundo y desplazar a los autóctonos, so pretexto, ya sabéis, de la Tierra Prometida. Con la vocación de pertenecer al “mundo civilizado” occidental, el movimiento sionista puso sin embargo, grandes impedimentos para la acogida de judíos llegados de países árabes, es decir, los judíos más tostaditos de piel. Involucrado en este proyecto, nada hizo para luchar contra el holocausto nazi, pero si que aceptó de buen grado, a numerosos pero escogidos grupos liberados tras la guerra, de los campos de concentración. Los primeros planes para apropiarse del territorio comenzaron a trazarse en 1937, bajo dictamen de uno de los padres fundadores del sionismo David Ben Gurión. Fue en 1948 con la creación del estado independiente de Israel cuando lanzaron su proyecto, que para comenzar les ”obligaba” a  deshacerse de al menos 1.300.000 palestinos. Gentes que habían vivido allí durante más de mil años. Los métodos fueron de  todo tipo  y no siempre violentos y aún si a menudo no tenían un idea clara de como llevar a cabo sus planes, la idea primaria prevalecía. Y ésta idea fue la que inculcaron desde niños a los israelíes hasta conseguir que todo un pueblo, incluidos los izquierdosos y pacifistas, desease un Israel libre de palestinos.

    Queda igualmente probado que los intentos de paz fracasaron desde el principio, no por causa de los palestinos como nos han hecho creer, sino de los sucesivos gobiernos israelíes que públicamente presumían de extender la mano, mientras por debajo se oponían a firmar. Todo ésto lo dice, (entre otros), el profesor Ilan Pappe, doctor en historia y catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Haifa, judío e israelí por cierto. Pertenece a un grupo que se ha dado en llamar “los Nuevos Historiadores”, a los que airear estos hechos acarrea grandes problemas con su gobierno, que sobre todo en tiempos de guerra, reniega del aperturismo y sacando su verdadero talante, les tacha poco menos que de traidores. Llegar a conclusiones en el estudio de la historia, generalmente requiere largos años de trabajo. Según el profesor Pappe su caso fue sencillo porque entre finales de los 80 y principios de los 90, se desclasificaron numerosos documentos secretos políticos y militares, cuya consulta desveló la trama. Documentos de Israel, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Naciones Unidas, archivos de Ginebra y Nueva York. Todo apuntaba a lo mismo: La eliminación, desplazamiento o deportación sistemática de los palestinos. Una de las fases más crueles de dicha trama se está viviendo ahora, con un millón y medio de personas encerradas en una prisión llamada  Franja de Gaza, atacados por todos los frentes. No voy a hablar de muertos que ya superan el millar, solo diré que el caso Palestino-Israelí, se estudia en las facultades de Derecho, como paradigma de la aberración legalista. Supone el vergonzoso fracaso, la patética falacia del sistema legal internacional que tanto esfuerzo, dinero y buena voluntad costó poner en marcha. Sí amigos, según el Derecho Internacional, lo que Israel viene haciendo en Palestina desde 1948 se llama limpieza étnica, ¿os suena?...  Es su versión del holocausto.

    Como me decía anoche una amiga, éste no es ya un asunto para políticos ni militares, es un asunto para juristas.

 

Palestina. Derechos sin derecho

Escrito por liton 07-01-2009 en General. Comentarios (2)

 

    Si hay un país que necesita un psiquiatra, (con perdón), ese es Israel. Tantos siglos de persecución y sufrimiento han llegado a obsesionar a los judíos con su seguridad, hasta hacerles crear, el que es probablemente el mejor ejército del mundo. Con él responde al hostigamiento de Hamas e invade la franja de Gaza, provocando los más sangrientos episodios de todo el conflicto israelo-palestino. Han matado a más de seiscientas personas en diez días, de las cuales una tercera parte eran civiles, entre los que se encontraban alrededor de cien niños. Otros ya han explicado la aberración que supone esta guerra, la trasgresión de las Convenciones de Ginebra y lo nefasto de sus futuras consecuencias. Otros ya han criticado que el mundo se calle pero el mundo sigue callado. Yo prefiero  sobrevolar, aún sea someramente, el fondo del asunto, aportando argumentos personales en clave de opinión. El conflicto tiene, no sus raíces pero su inicio, en 1948 cuando Israel se establece como estado independiente, con beneplácito de occidente que dijo amén a los Estados Unidos de América. Salían los judíos de una de sus más cruentas persecuciones, (la II guerra mundial), y aquella diáspora tristemente famélica y vagabunda, vió cerrarse una a una las puertas de los países aliados, que cometieron la vileza de no darles cobijo. Volvieron entonces a rememorar la Torah y su tierra de promisión y so pretexto de su ascendencia israelita, reclamaron los lugares sagrados sobre los que gobernaron sus reyes más ilustres: David y Salomón. Se instalaron en Palestina porque para ellos era Israel y se hicieron los amos… Es decir, es su tradición, religión e historia, sobre lo que se sustenta su derecho a un estado independiente, y da sentido y fuerza a los israelíes en su empecinamiento. Sin embargo, si se someten estos juicios a un mínimo rigor científico, nos encontraremos con variadas sorpresas. La primera referencia histórica que se tiene de Israel es en la Estela de Merenptah, (1210 a.C.), y el texto egipcio se refiere a un grupo de gente y no a un emplazamiento geográfico. Supuestamente alrededor del año1000 a.C., después de la unificación de las tribus por parte de Saúl, se crearon dos estados confederados Israel y Judá, reinos que fueron gobernados por David y Salomón. De estos dos reyes, (base de la mitología judía), no se ha encontrado ningún rastro arqueológico que de fé de su existencia, lo cual no significa que no existieran, pero sí que no fuesen los grandes monarcas que relatan los Textos Sagrados, hasta hoy único testimonio. Numerosas pruebas muestran además que en la época referida, era Egipto quien ejercía el dominio sobre gran parte de la región… Luego los reinos de Israel y Judá sufrieron numerosas invasiones y el primero desapareció del mapa, borrado por los asirios en 722 a.C. El único estado que perduró fue el de Judá, a pesar de la ocupación por los babilonios en 598 a.C y otras posteriores. La supuesta capital, Jerusalén,  (siempre según las pruebas arqueológicas), debía ser en época de Salomón poco más que una aldea y su famoso templo si alguna vez estuvo en pié, (antes de las obras emprendidas por Herodes el Grande siglos después),  apenas sería un tabernáculo someramente techado… En el siglo I a.C. los romanos tomaron la región y desde entonces aquel país se llamó Palestina.

    Si volvieran a España los íberos, los godos, o los descendientes de los reyes moros exigiendo sus antiguas posesiones, no me parecería tan chocante ni absurdo como las aspiraciones de Israel. También os prometo que si esto ocurriera, soy capaz de  reclamar Cuba.

 

2000 años de ladrillazo

Escrito por liton 01-12-2008 en General. Comentarios (2)

 

    La especulación inmobiliaria no es un fenómeno de la era moderna y podemos encontrar fácilmente su rastro en la Roma imperial. Numerosos documentos nos dan prueba de ello, con intentos legislativos concebidos para paliar el disparate. La ciudad de Roma contaba en su apogeo, con una población de al menos un millón de habitantes, viviendo a merced de una inflación relacionada con el suelo y los precios abusivos de viviendas en compra o alquiler. Tal como ocurre hoy en día, los presupuestos de los constructores nunca reflejaban fielmente la cuantía de la obra, que solía incrementarse muy por encima del cincuenta por ciento en su precio final. Del mismo modo, a medida que aumentaba la demanda de viviendas el valor del suelo crecía, empobreciendo cada vez más a la plebe y llegando a comprometer incluso el poder adquisitivo de libertos, patricios o senadores. Soluciones como la de construir en altura para repercutir lo mínimo el valor del terreno, lejos de solucionar los problemas crearon otros nuevos. Estos edificios de apartamentos, (ínsulas), se convirtieron en ratoneras, principalmente en las plantas superiores habitadas por los más pobres, hacinados en cuchitriles de alquilados y realquilados. Augusto y Trajano, dictaron normativas para limitar hasta un máximo de seis o siete plantas los inmuebles, pero al igual que se hace hoy en día, se respetaba la norma en la línea de fachada, pero se añadían más plantas en retranqueo. No era raro que se derrumbaran o ardieran las ínsulas para desgracia de los inquilinos, y beneplácito de los propietarios que podían construir de nuevo, aplicando tarifas más en vigor. El conocido político y orador Cicerón, según una carta dirigida a Ático, parece alegrarse del desplome de unos locales comerciales de su propiedad, (de los que “huyeron los arrendatarios y hasta las ratas”), porque un nuevo proyecto resultaría más ventajoso. Fueron célebres los oscuros negocios inmobiliarios de Marco Licinio Craso y los de Julio César cuando era procónsul. En el caso de Nerón, no es probado que fuera él quien ordenara incendiar los cuatro distritos más pobres de Roma para especular con el terreno, pero visto como siguió la historia y lo loco que estaba este señor,  tampoco sería de extrañar.

 

Gato por liebre

Escrito por liton 24-06-2008 en General. Comentarios (1)

 

    Alejandro III de Macedonia, el Grande, o Alejandro Magno, (356-323 a.JC.), murió a la edad de 33 años tras haberse anexionado el imperio Persa en victoria sobre a Dario, además de conquistar Anatolia, Siria, Fenicia, Judea, Gaza, Egipto, Bactriana y Mesopotamia.  Fue un gran jefe militar, cuyas estrategias perduraron hasta nuestros días, inspirando a famosos generales. Sus proezas igualaron las del legendario Aquiles y hasta las del mismísimo Heracles, según los entusiastas de la época. Esto es un apunte para los aficionados a las hazañas bélicas y a la mitología. Pero lo mío es sacar punta y nada mejor para ello, que uno de los más grandes misterios arqueológicos: La tumba de Alejandro. Está bien documentado que se erigió un mausoleo en Alejandría, (Egipto), en el que se exhibió durante siglos su momia y fué venerado como un dios, por gente tan importante como el emperador Augusto o Caracalla. De igual modo se conoce con bastante precisión su emplazamiento. Pero he aquí que alrededor del año 390 d.JC., justo antes de la prescripción del paganismo por el emperador Teodosio, comienzan a alzarse voces en protesta del pagano cadáver, expuesto en medio de la ciudad. Pocos años después desaparece la momia y no se vuelve a oir hablar de ella. Por una extraña coincidencia, en la misma época, se documenta por fuentes fiables, la existencia de la tumba de San Marcos en Alejandría, que tras investigaciones recientes, se situaría en un lugar próximo a la de Alejandro, si no el mismo. Que esta “nueva” momia fuera la del apóstol es bastante improbable, pues se cuenta que sus restos fueron quemados después de sufrir martirio, hechos que se alían mal con la tradición, que supone un cuerpo intacto y bien conservado. El caso es que en el año 828, dos comerciantes venecianos, Tribunus y Rustico, robaron los restos  y los transportaron a Venecia, donde se construyó una basílica para albergar la importante reliquia.

    Las conclusiones son evidentes. Hay muchas probabilidades de que la momia de San Marcos sea en realidad la de Alejandro, máxime cuando acaba de aparecer mezclado entre los cimientos del templo, un bloque con relieves de una tumba macedonia, datada en el siglo II antes de Cristo. Quizás se trate de meras casualidades, pero sea como fuere, un simple análisis de los restos de San Marcos, bastaría para sacar a los científicos de dudas. Y ahí está la miga: la Iglesia no quiere.