A veces...

(Óleo 40x30)
A veces me creen de fuego
cuando soy de espuma.
Mario Benedetti, poeta y honesto. Una excepción que confirma la regla de los fingidores de Pessoa. Y de otros de verbo hermético, proclives al alarde y al abusado equilibrismo de las palabras. Esos cuyas formas ocultan los contenidos, para vanagloriarse de su sapiencia o quizás porque sus versos estén vacíos. Esos que nos confunden con prestidigitaciones efectivas, que nadie se atreve a contestar por si las moscas. Esos pedantes, distantes, tajantes que fueron y siguen siendo sus detractores.
Como pequeño homenaje a Benedetti, he hecho un montaje con uno de sus poemas. Escogí éste porque me gusta como lo dice y creo que representa de forma sencilla la persona que era. Si quieres verlo, haz clic en la siguiente dirección.
http://www.youtube.com/watch?v=otM4YE4IiYc&feature=channel_page
Para felicitaros el año nuevo he aquí unos versos de una poetisa de cuya amistad presumo. Esta mujer es capaz de retorcerte los centros con sus palabras, sacudirte hacia fuera y dejarte como nuevo. Si queréis saber de lo que hablo, "clicar" en el enlace Sintagma in Blue de la página central o pasaros por la librería, claro. Hoy, me presento a ti Sin disfraz ni penumbras. Solo soy tinta con la que me relatas, Capítulo a capítulo, Páginas al viento que improvisan El guión en cada letra. Soy mural que se acomoda A tus dedos de colores, Lienzo vacío para que tú me pintes En sábanas de amantes clandestinos. Calígrafo de mi piel desnuda, Óleo que mi alma recrea En exposición permanente ante tus ojos, Renazco solo tuya Creación de tus labios en un beso, En el gemido Que arrancan tus espuelas, Jinete nómada en mis tierras de sombra.
Abeja.
Insecto alado muy salado.
Y muy dulce porque hace miel.
Solo come flores,
después la abeja se aleja.
¡Qué lo pase bien!
La veleta en lo alto de la torre,
contempla el viento como corre,
señalando su camino
al pastor y al campesino.
El viento que pasa la gira,
el viento pasa y no mira,
que la veleta le quiere
y no le puede seguir,
pues la pobre está clavada,
y gira y gira alocada,
cuando le ladra un perro,
que la veleta es de hierro,
y el viento no pesa nada….
Cuando no estás….
Silencio…..
Como un grito mudo,
Sin boca,
Un latido tenaz, vacuo y tempestuoso.
Silencio estridente,
Silencio rumoroso,
De un clamor en silencio,
Inquietantemente silencioso.
Sonidos de siempre
Por silencio ensordecidos,
Chasquidos profundos
De silencio furtivo,
Sin secreto, ocultación o sigilo.
Silencio parlante,
Quietud sin calma
Que aviva los ecos con muda proclama.
Silencio en silencio
Que en silencio me invade,
Con golpes secos de un fragor suave.
Silencio en la casa,
Obsesiva cadencia,
Que el silencio acompasa
Con agitada indecencia.
Del silencio que me aturde,
El silencio me libera,
Cuando hablo a voces
Del silencio en guerra.
Después, silencio…
Silencio de arroyo
Saltando entre piedras…
Hueco,
Tupido,
Que navega mis venas sin destino.
Soledad callada,
Calada,
me obligo,
A no escuchar en tu ausencia el silencio,
Cuando el silencio hace ruido.
Laura: estos versos tienen dueño pero estoy seguro de que no le importará que hoy te los dedique a tí.
Tiemblas en un jardín,
luz de amapolas y magias,
bailas siguiendo un delfín
que la sabia inocencia reclama.
A la sombra, el porvenir
con solo dos redes te guarda,
una,
por si piensas huir,
la otra,
para que no te caigas.
Flechas de negro marfil
silban lamentos de plata.
Vuelve pronto que abril
con un suspiro me mata.
Verás como ando ya en tí
mis pasos de nube grana,
pudiendo soñar con el fín
de los demonios en tus ramas.
Como a tientas en la luz,
esa luz que te engalana,
invento los mares del sur,
con mis besos en tu espalda.
Ví fuentes inventadas por el amor de hombres ociosos,
brillar de agua, leyendas adormecidas.
Rostros perfectos que miran sin ver,
pálidos cuerpos de sílfide, ángel o sirena...
Padre, ¿y el cielo qué?...
Ví dragones glorificar el gesto de un dios,
apenas sumergidos lo entregaban al mundo,
o se humillaban ante la grandeza,
de un héroe desnudo que decían ser de piedra....
Padre, ¿y el cielo qué?....
Ví un jardín que evocaba el Paraíso.
Era un tapiz de flores y caminos
por donde cuando nadie las vé,
se pasean las estátuas.
Eco de ventanas en la lejanía,
pisadas fantasmales por el palacio en calma....
Padre, ¿y el cielo qué?....
Sí, hijo sí, el cielo azul.
De tu paloma negra me llega un latido
dulce, chirriante, lascivo,
y te vuelvo a alcanzar....
Ay si no soy capaz de darte lo que no tengo,
ay de mí si estoy cuerdo,
si no voy más allá.
,,,,,,,,,,,
Sirves paralela de seda, sueño espiral.
Sirves para mis proyectos de pasado.....
Te compro.....
¿Cuánto dás?
Los remos desvanecidos,
Con un guiño de reloj,
Se pasea el corazón
Bello, manso, erguido,
Agónico por la ilusión
Que aún no ha poseído.
Te quiero más que al amor,
Te quiero más que al olvido,
Acechando la pasión
Que baja navegando el rio...
Mil flores son mil llantos,
La soledad me ha sorprendido,
Al dibujar en su manto,
La luna, tu risa y el trigo.
Mil sueños son mil ventanas
Y de los mil uno fingido,
El de tus amores de escarcha
Con el oro de mayo fundidos.
Llevo en mí dos corazones
Tintos de nieve salada,
El nenúfar en la frente,
Frío de alma calada.
Unos ojos me han vencido
Con dos canciones malsanas,
Dulces palabras de muerte
De una voz que ya no habla.
Madre, yo la he perdido
Y tengo que ir a buscarla,
Vestir de cobre el acero
En sus mares esmeralda.
Madre, yo no he sabido
Llegar si me esperaba,
Ni volver a ser el niño
Que en la galerna se espanta...
Llevo en mí dos corazones,
Uno rojo, el otro malva,
Sangrando los tengo de amores
Si una luz los amamanta,
Los dos buscando ser libres
Con sus cadenas de ámbar,
Para después redimirse,
El uno al otro en la playa.
No puedo dormir tan lejos,
Sin ti sobre la almohada,
Ni maldecir un reflejo
Que siendo fuego brilla de agua.
No puedo soñar con el eco
Y la tormenta me amaina,
Sobre estos montes funestos,
Pagos anchos de mi cama.
Y mento sin sonreír
Doce hombres con sus capas,
Todos recuerdan quien fui
Andando cabeza gacha,
Los pies sin tocar el suelo,
El señuelo y la balanza
Y yo, doce veces muerto
Hablando como si nada,
De una guerra de valientes
Contra un bosque de guadañas,
Cuando el murmullo indolente
Era el sable en las batallas,
Y la noche un tamiz,
Y la vida una manzana,
Y el agua sabía a anís,
Y las mujeres contaban,
Besitos de querubín
Sobre sus caras mojadas.
…¡Ay alma, tibio redil
de toda ilusión temprana,
por las heridas de un sí,
sufres de lodo y de cañas!.
Cuando no estás…. Silencio….. Como un grito mudo, Sin boca, Un latido tenaz, vacuo y tempestuoso. Silencio estridente, Silencio rumoroso, De un clamor en silencio, Inquietantemente silencioso. Sonidos de siempre Por silencio ensordecidos, Chasquidos profundos De silencio furtivo, Sin secreto, ocultación o sigilo. Silencio parlante, Quietud sin calma Que aviva los ecos con muda proclama. Silencio en silencio Que en silencio me invade, Con golpes secos de un fragor suave. Silencio en la casa, Obsesiva cadencia, Que el silencio acompasa Con agitada indecencia. Del silencio que me aturde, El silencio me libera, Cuando hablo a voces Del silencio en guerra. Después, silencio… Silencio de arroyo Saltando entre piedras… Hueco, Tupido, Que navega mis venas sin destino. Soledad callada, Calada, me obligo, A no escuchar en tu ausencia el silencio, Cuando el silencio hace ruido.
\"Si mi casa ardiera, lo primero en salvar sería el fuego\"
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