Palestina. Derechos sin derecho. (II parte)

 

    Retomo el tema de Palestina porque me resulta muy doloroso lo que allí está ocurriendo y deseo ilustrar al máximo la deslegitimidad  de Israel en su lucha genocida. Si sobrevolé en la primera parte del post la historia antigua, ahora gracias a la aportación de un amigo de este blog, puedo intentar desvelar algunas claves más recientes.

    El movimiento sionista fue fundado a finales del siglo XIX, con la intención de instalarse en Palestina, donde el primer colono judío llegó en 1882. Las intenciones de este movimiento siempre fueron ocupar la región,  poblarla con judíos venidos de todo el mundo y desplazar a los autóctonos, so pretexto, ya sabéis, de la Tierra Prometida. Con la vocación de pertenecer al “mundo civilizado” occidental, el movimiento sionista puso sin embargo, grandes impedimentos para la acogida de judíos llegados de países árabes, es decir, los judíos más tostaditos de piel. Involucrado en este proyecto, nada hizo para luchar contra el holocausto nazi, pero si que aceptó de buen grado, a numerosos pero escogidos grupos liberados tras la guerra, de los campos de concentración. Los primeros planes para apropiarse del territorio comenzaron a trazarse en 1937, bajo dictamen de uno de los padres fundadores del sionismo David Ben Gurión. Fue en 1948 con la creación del estado independiente de Israel cuando lanzaron su proyecto, que para comenzar les ”obligaba” a  deshacerse de al menos 1.300.000 palestinos. Gentes que habían vivido allí durante más de mil años. Los métodos fueron de  todo tipo  y no siempre violentos y aún si a menudo no tenían un idea clara de como llevar a cabo sus planes, la idea primaria prevalecía. Y ésta idea fue la que inculcaron desde niños a los israelíes hasta conseguir que todo un pueblo, incluidos los izquierdosos y pacifistas, desease un Israel libre de palestinos.

    Queda igualmente probado que los intentos de paz fracasaron desde el principio, no por causa de los palestinos como nos han hecho creer, sino de los sucesivos gobiernos israelíes que públicamente presumían de extender la mano, mientras por debajo se oponían a firmar. Todo ésto lo dice, (entre otros), el profesor Ilan Pappe, doctor en historia y catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Haifa, judío e israelí por cierto. Pertenece a un grupo que se ha dado en llamar “los Nuevos Historiadores”, a los que airear estos hechos acarrea grandes problemas con su gobierno, que sobre todo en tiempos de guerra, reniega del aperturismo y sacando su verdadero talante, les tacha poco menos que de traidores. Llegar a conclusiones en el estudio de la historia, generalmente requiere largos años de trabajo. Según el profesor Pappe su caso fue sencillo porque entre finales de los 80 y principios de los 90, se desclasificaron numerosos documentos secretos políticos y militares, cuya consulta desveló la trama. Documentos de Israel, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Naciones Unidas, archivos de Ginebra y Nueva York. Todo apuntaba a lo mismo: La eliminación, desplazamiento o deportación sistemática de los palestinos. Una de las fases más crueles de dicha trama se está viviendo ahora, con un millón y medio de personas encerradas en una prisión llamada  Franja de Gaza, atacados por todos los frentes. No voy a hablar de muertos que ya superan el millar, solo diré que el caso Palestino-Israelí, se estudia en las facultades de Derecho, como paradigma de la aberración legalista. Supone el vergonzoso fracaso, la patética falacia del sistema legal internacional que tanto esfuerzo, dinero y buena voluntad costó poner en marcha. Sí amigos, según el Derecho Internacional, lo que Israel viene haciendo en Palestina desde 1948 se llama limpieza étnica, ¿os suena?...  Es su versión del holocausto.

    Como me decía anoche una amiga, éste no es ya un asunto para políticos ni militares, es un asunto para juristas.

 

Palestina. Derechos sin derecho

 

    Si hay un país que necesita un psiquiatra, (con perdón), ese es Israel. Tantos siglos de persecución y sufrimiento han llegado a obsesionar a los judíos con su seguridad, hasta hacerles crear, el que es probablemente el mejor ejército del mundo. Con él responde al hostigamiento de Hamas e invade la franja de Gaza, provocando los más sangrientos episodios de todo el conflicto israelo-palestino. Han matado a más de seiscientas personas en diez días, de las cuales una tercera parte eran civiles, entre los que se encontraban alrededor de cien niños. Otros ya han explicado la aberración que supone esta guerra, la trasgresión de las Convenciones de Ginebra y lo nefasto de sus futuras consecuencias. Otros ya han criticado que el mundo se calle pero el mundo sigue callado. Yo prefiero  sobrevolar, aún sea someramente, el fondo del asunto, aportando argumentos personales en clave de opinión. El conflicto tiene, no sus raíces pero su inicio, en 1948 cuando Israel se establece como estado independiente, con beneplácito de occidente que dijo amén a los Estados Unidos de América. Salían los judíos de una de sus más cruentas persecuciones, (la II guerra mundial), y aquella diáspora tristemente famélica y vagabunda, vió cerrarse una a una las puertas de los países aliados, que cometieron la vileza de no darles cobijo. Volvieron entonces a rememorar la Torah y su tierra de promisión y so pretexto de su ascendencia israelita, reclamaron los lugares sagrados sobre los que gobernaron sus reyes más ilustres: David y Salomón. Se instalaron en Palestina porque para ellos era Israel y se hicieron los amos… Es decir, es su tradición, religión e historia, sobre lo que se sustenta su derecho a un estado independiente, y da sentido y fuerza a los israelíes en su empecinamiento. Sin embargo, si se someten estos juicios a un mínimo rigor científico, nos encontraremos con variadas sorpresas. La primera referencia histórica que se tiene de Israel es en la Estela de Merenptah, (1210 a.C.), y el texto egipcio se refiere a un grupo de gente y no a un emplazamiento geográfico. Supuestamente alrededor del año1000 a.C., después de la unificación de las tribus por parte de Saúl, se crearon dos estados confederados Israel y Judá, reinos que fueron gobernados por David y Salomón. De estos dos reyes, (base de la mitología judía), no se ha encontrado ningún rastro arqueológico que de fé de su existencia, lo cual no significa que no existieran, pero sí que no fuesen los grandes monarcas que relatan los Textos Sagrados, hasta hoy único testimonio. Numerosas pruebas muestran además que en la época referida, era Egipto quien ejercía el dominio sobre gran parte de la región… Luego los reinos de Israel y Judá sufrieron numerosas invasiones y el primero desapareció del mapa, borrado por los asirios en 722 a.C. El único estado que perduró fue el de Judá, a pesar de la ocupación por los babilonios en 598 a.C y otras posteriores. La supuesta capital, Jerusalén,  (siempre según las pruebas arqueológicas), debía ser en época de Salomón poco más que una aldea y su famoso templo si alguna vez estuvo en pié, (antes de las obras emprendidas por Herodes el Grande siglos después),  apenas sería un tabernáculo someramente techado… En el siglo I a.C. los romanos tomaron la región y desde entonces aquel país se llamó Palestina.

    Si volvieran a España los íberos, los godos, o los descendientes de los reyes moros exigiendo sus antiguas posesiones, no me parecería tan chocante ni absurdo como las aspiraciones de Israel. También os prometo que si esto ocurriera, soy capaz de  reclamar Cuba.

 

2000 años de ladrillazo

 

    La especulación inmobiliaria no es un fenómeno de la era moderna y podemos encontrar fácilmente su rastro en la Roma imperial. Numerosos documentos nos dan prueba de ello, con intentos legislativos concebidos para paliar el disparate. La ciudad de Roma contaba en su apogeo, con una población de al menos un millón de habitantes, viviendo a merced de una inflación relacionada con el suelo y los precios abusivos de viviendas en compra o alquiler. Tal como ocurre hoy en día, los presupuestos de los constructores nunca reflejaban fielmente la cuantía de la obra, que solía incrementarse muy por encima del cincuenta por ciento en su precio final. Del mismo modo, a medida que aumentaba la demanda de viviendas el valor del suelo crecía, empobreciendo cada vez más a la plebe y llegando a comprometer incluso el poder adquisitivo de libertos, patricios o senadores. Soluciones como la de construir en altura para repercutir lo mínimo el valor del terreno, lejos de solucionar los problemas crearon otros nuevos. Estos edificios de apartamentos, (ínsulas), se convirtieron en ratoneras, principalmente en las plantas superiores habitadas por los más pobres, hacinados en cuchitriles de alquilados y realquilados. Augusto y Trajano, dictaron normativas para limitar hasta un máximo de seis o siete plantas los inmuebles, pero al igual que se hace hoy en día, se respetaba la norma en la línea de fachada, pero se añadían más plantas en retranqueo. No era raro que se derrumbaran o ardieran las ínsulas para desgracia de los inquilinos, y beneplácito de los propietarios que podían construir de nuevo, aplicando tarifas más en vigor. El conocido político y orador Cicerón, según una carta dirigida a Ático, parece alegrarse del desplome de unos locales comerciales de su propiedad, (de los que “huyeron los arrendatarios y hasta las ratas”), porque un nuevo proyecto resultaría más ventajoso. Fueron célebres los oscuros negocios inmobiliarios de Marco Licinio Craso y los de Julio César cuando era procónsul. En el caso de Nerón, no es probado que fuera él quien ordenara incendiar los cuatro distritos más pobres de Roma para especular con el terreno, pero visto como siguió la historia y lo loco que estaba este señor,  tampoco sería de extrañar.

 

Gato por liebre

 

    Alejandro III de Macedonia, el Grande, o Alejandro Magno, (356-323 a.JC.), murió a la edad de 33 años tras haberse anexionado el imperio Persa en victoria sobre a Dario, además de conquistar Anatolia, Siria, Fenicia, Judea, Gaza, Egipto, Bactriana y Mesopotamia.  Fue un gran jefe militar, cuyas estrategias perduraron hasta nuestros días, inspirando a famosos generales. Sus proezas igualaron las del legendario Aquiles y hasta las del mismísimo Heracles, según los entusiastas de la época. Esto es un apunte para los aficionados a las hazañas bélicas y a la mitología. Pero lo mío es sacar punta y nada mejor para ello, que uno de los más grandes misterios arqueológicos: La tumba de Alejandro. Está bien documentado que se erigió un mausoleo en Alejandría, (Egipto), en el que se exhibió durante siglos su momia y fué venerado como un dios, por gente tan importante como el emperador Augusto o Caracalla. De igual modo se conoce con bastante precisión su emplazamiento. Pero he aquí que alrededor del año 390 d.JC., justo antes de la prescripción del paganismo por el emperador Teodosio, comienzan a alzarse voces en protesta del pagano cadáver, expuesto en medio de la ciudad. Pocos años después desaparece la momia y no se vuelve a oir hablar de ella. Por una extraña coincidencia, en la misma época, se documenta por fuentes fiables, la existencia de la tumba de San Marcos en Alejandría, que tras investigaciones recientes, se situaría en un lugar próximo a la de Alejandro, si no el mismo. Que esta “nueva” momia fuera la del apóstol es bastante improbable, pues se cuenta que sus restos fueron quemados después de sufrir martirio, hechos que se alían mal con la tradición, que supone un cuerpo intacto y bien conservado. El caso es que en el año 828, dos comerciantes venecianos, Tribunus y Rustico, robaron los restos  y los transportaron a Venecia, donde se construyó una basílica para albergar la importante reliquia.

    Las conclusiones son evidentes. Hay muchas probabilidades de que la momia de San Marcos sea en realidad la de Alejandro, máxime cuando acaba de aparecer mezclado entre los cimientos del templo, un bloque con relieves de una tumba macedonia, datada en el siglo II antes de Cristo. Quizás se trate de meras casualidades, pero sea como fuere, un simple análisis de los restos de San Marcos, bastaría para sacar a los científicos de dudas. Y ahí está la miga: la Iglesia no quiere.

Las historias del abuelo: "Festival de Vallecas"

 

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Salón de actos en la sede del Movivmiento Nacional, (Vallecas)

 

    "Festival de Vallecas". Este concurso fue pasando por diferentes etapas hasta especializarse en rock, ya avanzada la transición años más tarde. Pero aquí estábamos en 1976, yo tenía dieciséis años y el lugar de celebración era la sede del Movimiento Nacional, (el partido de Franco). A pesar de ello, tuvimos la audacia de cantar una canción protesta, aunque tampoco podíamos elegir mucho entre nuestro repertorio, pues casi todos los temas que componía denunciaban algo. Era la época en que se escuchaba a Victor Jara, Violeta Parra, Paco Ibáñez o Kilapayún, todos ellos prohibidos por el régimen, y la calle se llenaba de jóvenes que nos negábamos a tolerar por más tiempo una dictadura. Franco acababa de morir, las cosas estaban cambiando, de hecho quedamos lo primeros. No obstante lo único que saqué de todo ésto, fue una placa con el escudo del Frente de Juventudes y una somera inscripción, además de un bonito recuerdo, claro.

Comentario

 

    Hace algún tiempo colgué un texto relacionado con Colon, (ver "Reescribiendo la historia"). Para los interesados en el tema, aquí cuelgo un comentario enviado por un lector:

    "Es muy interesante tu posición sobre la cuna de Colón pero partes de una base incorrecta ,bajo mi humilde opinión. Jamás ha habido un Colón antes de 1500 en Cataluña.

    Respecto a la supuesta traducción del apellido a Colom es simplemente inviable, ya que te podría mostrar más de diez documentos ORIGINALES que lo demuestran. Entre otros escritos, hay uno de puño y letra del Almirante refiriéndose a que su apellido Colón no es modificable para traducciones en otras lenguas y/o dialectos.
    Actualmente resido en Zaragoza, lugar donde nací. He viajado por toda la geografía española y he conocido multitud de documentos que han sido reveladores para mi. No hagas caso a los libros publicados con argumentos cogidos con pinzas. Vete a los archivos y asegúrate por ti mismo cual es la verdad de lo dicho.
    La tesis más plausible y, por cierto, desconocida es que Colón era de Pontevedra".

    Escrito por Diego Colon de Carvajal

Historias del abuelo: "El ancestro de O.T."

 

    "Operación Triunfo" no es una idea nueva ni mucho menos. En los años setenta, una hermana y yo participamos en un concurso radiofónico que se llamaba, creo recordar, "Si lo sabe, cante". (Como véis el nombre tenía pretensiones de ingenio). Lo organizó una cadena llamada La Voz de Madrid y duró varios meses. Se trataba de lo siguiente: Realizabas tu inscripción, ibas a la emisora en programación nocturna y esperabas la vez que podía llegarte de madrugada. Luego te hacían una pequeña entrevista y cantabas una canción "a pelo". La gente llamaba para votar y así sesión tras sesión, pasabas a diferentes fases. La final con jurado tuvo lugar en el auditorio del parque de atracciones de Madrid y fué retransmitida en directo. Es la imagen que aquí os muestro. Yo tendría catorce o quince años y mi hermana uno más. Esta final la presentó Torrebruno el cual me pareció un personaje bastante desagradable, (que me perdone desde su tumba), a pesar de la imagen que vendía. Me enfadé con él porque no nos trataba bien, y amotiné al resto de finalistas para liar la bronca entre bastidores, golpeando al unísono la tarima del escenario en pleno show. Nos mandaron a los de seguridad, Torrebruno se disculpó y ahí quedó la cosa. En aquel concurso nos quedamos los terceros, detrás de unos competidores cuya victoria fue justa a todas luces. Nuestro puesto de honor lo conseguimos gracias a mi hermana que tenía una voz espectacular y a la simpatía del público..... 

    La diferencia con "Operación Triunfo", (a parte del "realiti"), es que aquí no triunfábamos y nos apañaban con una copa conmemorativa y un apretón de manos. En realidad, de lo único que se trataba era de rellenar programación por cuatro duros, y luego si te he visto no me acuerdo.

 

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 Final del concurso en el auditorio del Parque de Atracciones de Madrid.

Si os fijáis veréis que los músicos no tocan, exceptuando al bajista que intenta seguirnos.

Es porque no pudimos encargar partituras con los arreglos;

eran muy caras y teníamos que pagarlas nosotros.

¡Qué majos los de la organización, ¿verdad?!.

¿Un poco más viejos?

 

    Herodes el Grande es de algún modo el centro de una encrucijada histórica. De éste rey se saben muchas cosas entre ellas que nació en Ascalón en el 73 antes de Cristo y que murió en Jericó en el año 4 también antes de Cristo. Ésto no cuadra con el asesinato en masa de los niños de Belén que supuestamente ordenó para acabar con Jesús, cuando le dijeron que había nacido el Ungido, (Mesías, Rey de los judíos enviado por Dios y descendiente de la casa de David). Está evidenciado que Herodes utilizaba métodos muy expeditivos para acabar con cualquier posible rival. De hecho asesinó a su querida mujer Mariamne por sospecha de conspiración y más tarde haría lo mismo con los dos hijos que tuvo de ella. El tipo no era un santo, pero de la matanza de los niños de Belén solo hay referencias en el Nuevo Testamento y es Mateo el único que menciona el suceso. El evangelista dada la cercanía en el tiempo y el halo de crueldad que rodeaba a Herodes, pudo inventar la historia y asociarla con tal personaje, para transmitir una versión más "romancera" de la vida de Jesús, en la que el dramatismo le acompañaría desde su nacimiento. Otra posibilidad, (independientemente de que los hechos que narra Mateo sean o no verdad), sería pensar que Jesús murió al menos con cuatro años más de lo que hasta ahora se supone, es decir 37 en lugar de 33.

    ¿Y por qué no intentan ponerse de acuerdo y verificar los datos?. No lo sé, pero seguro que es mejor no hacerlo. Si Jesús hubiera muerto con 37 años, significaría que nació cuatro antes de lo que se considera el inicio de nuestra era. Todo lo que tiene una relación con las fechas, debería cambiarse. No estaríamos en el 2007 si no en el 2011. Nuestros carnets de identidad, de conducir, etc., no servirían. Habría que cambiar los libros, diccionarios, enciclopedias, todas las dataciones históricas, las partidas de nacimiento las de defunción, los archivos y documentos, los sistemas informáticos y nuestra propia mentalidad, que nos obligaría a hablar de las cosas añadiendo cuatro años a nuestros recuerdos, como sucede ahora con los euros cuando los convertimos en pesetas.

Reescribiendo la historia. Distorsiones de película

 

    Hay imagénes del antíguo  Egipto que nos han quedado del cine norteamericano, donde se nos muestran hordas de esclavos, trabajando en la construcción de templos y pirámides, azuzados a golpe de látigo por capataces sin piedad. Es totalmente falso. Los monumentos dedicados a la gloria de los dioses o del faraón, eran construidos por ciudadanos libres, que encontraban así un modo de vida durante las crecidas del Nilo, o cuando las cosechas requerían menos trabajo. Nuestro concepto de esclavo viene principalmente de la Grecia o la Roma clásicas, así como de la colonización de Améríca o la formación de los Estados Unidos. En estos casos los esclavos solían serlo de por vida y su condición tenía carácter hereditario. Conseguir la libertad resultaba casi imposible, pues representaban un patrimonio en sí mismos, susceptible de comprar o vender. La agresión física se mostraba como la manera más habitual de castigo, para expiar "faltas" o corregir conductas y su exclusión social era absoluta.

    En Egipto, lo más parecido que encontramos a este concepto, son los prisioneros de guerra. Aún así se les trataba con dignidad, su esclavitud tenía un tiempo limitado y en ningún caso afectaba a sus descendientes. No se compraban ni se vendían. Eran donación del faraón a las familias más notables, las cuales los utilizaban como mano de obra, pero ponían interés en no maltratar tan regio obsequio. Algunos, (sobre todo los nubios), se integraban en el ejército como soldados, y podían por méritos propios, llegar a ostentar cargos de responsabilidad. Tras cumplir su compromiso con el faraón, se liberaban de su condición y compartían derechos y obligaciones como cualquier otro ciudadano egipcio. Del mismo modo, hay quien ha querido ver en los siervos analogías con los esclavos, pero algunos textos hacen pensar que poseían un estatus y que gozaban de una vida equilibrada, pues su salud y buena presencia, incidían directamente en el prestigio y dignidad, de la casa a la que servían. Con los únicos que no tenían miramientos era con los criminales en general y con los asesinos en particular. A éstos les obligaban a realizar los trabajos más duros y peligrosos, (principalmente en las minas), y su esperanza de sobrevivir resultaba bastante limitada.

 

    La difícil traducción de los jeroglíficos, ha estado hasta ahora sujeta a múltiples prejuicios culturales y religiosos y   Hollywood se ha encargado, de la "peliculera" distorsión final.

Reescribiendo la historia. Colón. (Segunda parte)

 

    Como prometí, apoyándonos en la versión oficial transcrita en el anterior capítulo, vamos a tirar por tierra todas las teorías, basándonos en los mismos indicios básicos:

    1.- La célebre carta en la que Colón hace alusiones nostálgicas a Génova, es una copia posterior del manuscrito original que ha desaparecido. Es un documento igualmente antiguo pero no está redactado de su puño y letra. Si contamos con los líos generados tras su muerte, por la herencia de títulos y otras prebendas, podemos sospechar que la carta sea una falsificación manipuladora de la época. Tampoco existe ningún dato que haga referencia a que Colón hubiera utilizado el idioma italiano en alguna ocasión. Ni siquiera en la correspondencia personal dirigida a sus hermanos. Contando con que pudiera empecinarse en ocultar sus orígenes, los expertos han analizado los escritos, para determinar la influencia de una posible lengua materna que no fuera el castellano. El resultado fue categórico, no había rastro de italianización en sus textos, pero sorprendentemente se notaba una clara influencia catalana y en concreto de la región noreste.

    2.- Hernando Colón, hijo de su segundo matrimonio con Beatriz Enríquez, cronista de su padre, cuenta que viajó hasta Génova en busca de sus raíces y allí no encontró a ningún familiar, fuera próximo o lejano. En Barcelona sin embargo, existe una casa del siglo XV donde vivió una noble y rica familia, dedicada a negocios que obligaban al transporte por mar, de las que solían generar su propia casta de marinos mercantes. La familia se apellidaba Colomo o Colom.

    3.- En 1476 Cristóbal Colón participó en una batalla naval, librada frente a las costas portuguesas, donde una escuadra corsaria atacó a un grupo de barcos mercantes genoveses. A Colón se le supone tripulante de estos últimos. Pero se han encontrado las listas de la tripulación de dicha flota, y en ella no figura su nombre. Dado que el hecho es verídico, habría que pensar entonces que el joven Cristóbal, luchaba del lado de los corsarios. Es muy probable porque "casualmente", el almirante de la flota corsaria se apellidaba igualmente Colom y bien podría haber sido un familiar suyo, perteneciente a la misma casa de Barcelona. De hecho en una carta dirigida a Fernando II, Cristóbal reconoce no haber sido el primer almirante de su familia.

    La hipótesis del Colombo genovés no es compatible con la lógica, ya que iniciar su carrera marinera a los veinte años, resulta un poco tardío para llegar a ser el gran navegante que fue, máxime cuando él mismo aseguraba haber pasado toda su vida en el mar. Tampoco su origen pudo ser humilde si se casó con una noble portuguesa, pues una unión de esta índole, (los historiadores están de acuerdo), es impensable para la época. Además está demostrado que era un hombre culto e instruido, y solo las familias ricas como la del Colom catalán, tenían acceso a tal formación.

    Hasta aquí todo parece encajar, pero por qué motivo ocultaría entonces sus orígenes. La clave podría estar en la batalla naval en la que participó frente a las costas portuguesas. En aquellos barcos mercantes genoveses había riquezas pertenecientes a la familia de Fernando II el Católico y Cataluña pertenecía entonces al reino de Aragón. O sea, si Cristóbal Colón se encontraba en las filas corsarias, querría decir que habría atentado contra los intereses de su rey. El mismo rey del que esperaba ayuda para realizar su intrépido viaje.

Reescribiendo la historia. Colón

 

       Durante toda su vida Cristóbal Colon ocultó  celosamente,  (incluso a su propio hijo Hernando), sus verdaderos orígenes. Se piensa que pudiera haber sido por una condición de judío converso, o por su humilde ascendencia. Sin embargo, la versión oficial le sitúa como posible navegante genovés, con hipótesis apoyadas sobre tres indicios básicos:

    1.- Escribió una carta en la que hace alusión a Génova, con fórmulas que pueden interpretarse como nostálgicas.

    2.- En Génova existe una casa donde vivió en el siglo XV, una familia de humildes tejedores de apellido Colombo, y uno de los hijos se llamaba Cristóforo.

    3.- En 1476 Cristóbal Colón participó en una batalla naval, librada frente a las costas portuguesas, donde una escuadra corsaria atacó a un grupo de barcos mercantes genoveses. A Colón se le supone tripulante de estos últimos..

    Su historia, (siempre según la versión oficial), se inicia cuando con veinte años, abandona el hogar familiar para hacerse marinero. Después de la mencionada batalla, salta del barco en llamas y recorre diez kilómetros a nado hasta las costas de Portugal. Su vida debió dar un giro radical.  Allí se instala, se casa con Felipa Moniz, hija de una importante y noble familia portuguesa y reside hasta 1484. En ese año comienza a organizar su viaje a las Indias por el oeste, que culminaría en el descubrimiento de América. Al no encontrar apoyo en Juan II, rey de Portugal, viene a España para convencer a sus Majestades Católicas, (Isabel y Fernando), quienes no se involucraron en el proyecto, hasta concluir la Reconquista con la toma de Granada en 1492.

En la segunda parte de este post nos cargaremos una a una estas teorías, con otras más actuales y sobre todo más lógicas, que apoyan la hipótesis de que  Cristóbal Colón era español y más concretamente: catalán.

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