Tallando corcho
Aquí os muestro al Pitufo escultor que soy yo mismo. Enviaré más fotos según avance la figura y una vez la haya pintado. Espero que os guste.
Aquí os muestro al Pitufo escultor que soy yo mismo. Enviaré más fotos según avance la figura y una vez la haya pintado. Espero que os guste.
…. Roto el hilo que tejía los versos, los idilios de espadas, conventos y veneno yacen polvorientos y abandonados entre las páginas de un libro; Como la flor disecada.; Junto a los cuerpos sin vida de los trovadores….Recelo y ansiedad….Una abstracción del vacío que acoge la espiral irremediable de las almas guerreras….Espuma azucarada…Desdén…Abandonarse al aroma de una playa mediterránea, o ser un pino en Sologne, si el destino dicta ser árbol…Hay quienes buscan un sentido a la vida mordiendo en sus raíces, difamando al universo porque no les parece suficiente milagro estar vivos…Cazadores de prodigios, inventores rituales de todo lo invisible que paren sin dolor demonios y castigos, que se alimentan de muscárias, phaloides y pantheras, que saltan montañas con la forma de un lobo…Carnaval místico de sinrazones…Locura hueca de un ser imperfecto….Herencias adquiridas que repudian lo vulgar dando por buena, la obra inacabada de una quimera peligrosa. Ventana trucada con vistas al infierno y ropas de oro para hombres de madera. Reposo absoluto de la conciencia dopada con oraciones. Una sacrílega herida abierta en el tronco de un olivo y para la imagen sempiterna de un espíritu bondadoso, el cuerpo erizado de flechas o la corona de espinas…. Hay un camino que ya no volveré a pisar con ella y una sonrisa preciosa en el asiento trasero del coche. La sonrisa del amigo que maté después de quemar sus cartas…Requiem por los que no quisieron irse, los que eché de mi casa a empujones justo antes de empezar la fiesta. Los que no supe querer. Los que guardaron mi amor en un sótano profundo, junto al abrigo que usaban siendo niños….¿Cuánto tiempo habrá de pasar para que dando luz a los secretos mil veces sabidos, volvamos a sorprendernos?….Mientras los colores tomarán las formas deseadas y el sol brillará eterno en el cielo de mi patria, donde un naranjo y un limonero marcarán lo confines. Se convertirá la tierra en sagrada con el sacrificio diario de una hoja y los gatos vendrán a hacer sus camadas, cuando lleguen las lluvias de abril o sople con furia el levante…Cuatro paredes blancas nos protegerán del mundo y una sombra fresca con olor a azahar, hará que estemos en deuda con la vida…..
……. …Pasiones recalentadas al fuego fatuo de un espectro del pasado. Sirenas homéricas ensalzando con su canto el desatino. Niños capitanes de recios sentimientos y bocamangas de cartulina. Con un bien por hacer en las más estrictas reglas de la fantasía. Quijotes de agua dulce. Lancelotes caseros nacidos del insomnio.…Anhelantes… Exacerbados. Ansiando razones de ficción…..La culpa la tiene el poeta al pensar por nosotros y responder lo que no preguntamos. Por mostrar que estamos ciegos, mudos y toquetear una llaga de antes de nacer, un dolor heredado. Por buscar más allá de la nada, la confesable congoja del hombre bueno. La culpa la tiene el poeta al excusarnos por sentir y perdonar nuestras mentiras. La culpa la tiene él, que nos enseñó la dignidad del sacrificio, que nos hizo perder el pudor ante un corazón desnudo. La culpa la tiene el poeta que hizo nuestra la luna y trazó con tiza blanca, un círculo alrededor del alma. La culpa la tiene él, que inventa la verdad y la acompasa para modelar los suspiros. Porque nos hace vivir por no morir y la vida nos mata; De dulzura afilada. De ser o no ser y dorados pretextos…..
Estoy en contra de la pena de muerte por poco que rebusque entre mis principios, pero siempre temí caer en la hipocresía. Una contradicción echaba por tierra toda mi introspectiva, cuando acababa mi reflexión diciéndome que si alguien hiciera daño a uno de los míos, yo mismo lo mataba. Mi padre me dió la solución con su lógica aguda y pragmática: "Hay que estar en contra de la pena de muerte porque solo se condena a los que no se pueden pagar un buen abogado... Y tu y yo somos pobres".
Recientemente ejecutaron con inyección letal a un tipo condenado por cuatro asesinatos. No recuerdo su nombre, (él y vosotros me vais a disculpar), pero sé que al parecer se había arrepentido y que en
la cárcel escribió libros, y se convirtió en un activista de la no violencia. Estos hechos le valieron ser candidato al premio Nobel de la paz.
Aparte del asesinato legal que se ha cometido, en todo este asunto hay algo que me perturba y tanto me perturba que a veces me menosturba por no decir que me masturba: ¿Cómo se sabe cuando un tipo se ha
arrepentido, cuándo se pone a hablar de amor y dá caramelos a los niños?...¿Hay una máquina japonesa que mide el arrepentimiento?...
Pensar en él para el premio Nobel tiene mucho de política, de simbolismo y de afán por justificar la quimera de la reinserción, para la que, por otro lado, poco se trabaja en las cárceles. También
tiene mucho de ironía y es que practican esa reinserción como réplica social de la católica redención. Es la parábola del hijo pródigo; ese hijo parrandero e irresponsable que abandona el hogar,
dejando a su padre y a su hermano colgados, con toda la faena del campo por hacer. Tiempo después vuelve, reconoce haber metido la pata y todo es maravilloso. Y el otro hijo que se había portado de un modo ejemplar, que había trabajado duro, no recibe ni la
mitad de miramientos que su hermano el gualdrapa. A mi esta historia siempre me pareció injusta y perniciosa porque del mismo modo que hay que saber perdonar, hay que tener el coraje de asumir las consecuencias de nuestros actos.
Otra cosa es que el condenado de marras fuera inocente, pero eso ya no importa porque otra de las pegas que tiene la pena de muerte, es que es irreversible.
No puedo dormir tan lejos,
Sin ti sobre la almohada,
Ni maldecir un reflejo
Que siendo fuego brilla de agua.
No puedo soñar con el eco
Y la tormenta me amaina,
Sobre estos montes funestos,
Pagos anchos de mi cama.
Y mento sin sonreír
Doce hombres con sus capas,
Todos recuerdan quien fui
Andando cabeza gacha,
Los pies sin tocar el suelo,
El señuelo y la balanza
Y yo, doce veces muerto
Hablando como si nada,
De una guerra de valientes
Contra un bosque de guadañas,
Cuando el murmullo indolente
Era el sable en las batallas,
Y la noche un tamiz,
Y la vida una manzana,
Y el agua sabía a anís,
Y las mujeres contaban,
Besitos de querubín
Sobre sus caras mojadas.
…¡Ay alma, tibio redil
de toda ilusión temprana,
por las heridas de un sí,
sufres de lodo y de cañas!.
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\"Si mi casa ardiera, lo primero en salvar sería el fuego\"