A mi entender, la Semana Santa es el mayor exponente de una religión enfrentada a sus paradojas. Rituales de corte pagano, ofrendas, votos, gritos irreverentes, o variadas torturas sobre la carne propia, con el afán poco o nada piadoso de propaganda mística y autopromoción. Cristos de distinto signo cofrade, santos variados, Marías eclipsando a Dios y como convidado de piedra el Espíritu Santo, pariente pobre de una Triada. Símbolos y figuras veneradas cual becerros de oro entre andas y palios, abnegando la propia esencia del monoteísmo. Un monoteísmo por otra parte, que ni siquiera el legendario Abraham, (monólatra* reputado), profesó. ¿Y cómo culpar al noble personaje, si de igual modo la Biblia hebráica en su Génesis, responsabiliza a Elohim de la creación?. Elohím, plural de El o Eloha, o lo que es lo mismo: “los poderosos”, “los dioses”.
Vosotros me diréis que la Semana Santa es folklore y que solo se ha "tuneado" el asunto inventando una dramaturgia de procesiones y catarsis, para convertir la Fé en algo patrimonial.… Pues lo siento pero al margen de las saetas que pueda cantarle Isabel Pantoja a la Macarena, lo de pasear ídolos engalanados al son de fanfarrias y tambores, es una copia de los desfiles religiosos del antiguo Egipto..
Felices Pascuas.
* Monólatra o henoteísta es quien cree en la existencia de distintos dioses, pero solo rinde culto al que considera superior.
Comentarios
...porque la primavera y su resurrección es común a todos.