La pluma de Maât

La memoria de los dedos

 

    Después de mucho tiempo hoy me he puesto al piano. La frase suena romántica aunque no se trate de años olvidando sonatas de Mozart o fugas de Bach. Solo un par de meses sin ensayar mis canciones y otras más célebres que también me gustan. El hecho es que cuando los conocimientos de solfeo son rudimentarios y se hace imprescindible auxiliarte de la memoria, ocurre algo insólito, (pueden reírse los virtuosos). Te dejas llevar y la mano se abre y se cierra, mientras los dedos adoptan posturas que como plantillas, caen sobre las teclas para formar acordes. Confieso que a veces necesito la partitura pero si de algo estoy seguro, es de que no debo utilizar la cabeza. Y si es allí donde todo se cuece, prefiero creer que son los dedos, como diminutos seres serviciales y emancipados,  quienes recuerdan.

 

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