La pluma de Maât

Palestina. Derechos sin derecho. (II parte)

 

    Retomo el tema de Palestina porque me resulta muy doloroso lo que allí está ocurriendo y deseo ilustrar al máximo la deslegitimidad  de Israel en su lucha genocida. Si sobrevolé en la primera parte del post la historia antigua, ahora gracias a la aportación de un amigo de este blog, puedo intentar desvelar algunas claves más recientes.

    El movimiento sionista fue fundado a finales del siglo XIX, con la intención de instalarse en Palestina, donde el primer colono judío llegó en 1882. Las intenciones de este movimiento siempre fueron ocupar la región,  poblarla con judíos venidos de todo el mundo y desplazar a los autóctonos, so pretexto, ya sabéis, de la Tierra Prometida. Con la vocación de pertenecer al “mundo civilizado” occidental, el movimiento sionista puso sin embargo, grandes impedimentos para la acogida de judíos llegados de países árabes, es decir, los judíos más tostaditos de piel. Involucrado en este proyecto, nada hizo para luchar contra el holocausto nazi, pero si que aceptó de buen grado, a numerosos pero escogidos grupos liberados tras la guerra, de los campos de concentración. Los primeros planes para apropiarse del territorio comenzaron a trazarse en 1937, bajo dictamen de uno de los padres fundadores del sionismo David Ben Gurión. Fue en 1948 con la creación del estado independiente de Israel cuando lanzaron su proyecto, que para comenzar les ”obligaba” a  deshacerse de al menos 1.300.000 palestinos. Gentes que habían vivido allí durante más de mil años. Los métodos fueron de  todo tipo  y no siempre violentos y aún si a menudo no tenían un idea clara de como llevar a cabo sus planes, la idea primaria prevalecía. Y ésta idea fue la que inculcaron desde niños a los israelíes hasta conseguir que todo un pueblo, incluidos los izquierdosos y pacifistas, desease un Israel libre de palestinos.

    Queda igualmente probado que los intentos de paz fracasaron desde el principio, no por causa de los palestinos como nos han hecho creer, sino de los sucesivos gobiernos israelíes que públicamente presumían de extender la mano, mientras por debajo se oponían a firmar. Todo ésto lo dice, (entre otros), el profesor Ilan Pappe, doctor en historia y catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Haifa, judío e israelí por cierto. Pertenece a un grupo que se ha dado en llamar “los Nuevos Historiadores”, a los que airear estos hechos acarrea grandes problemas con su gobierno, que sobre todo en tiempos de guerra, reniega del aperturismo y sacando su verdadero talante, les tacha poco menos que de traidores. Llegar a conclusiones en el estudio de la historia, generalmente requiere largos años de trabajo. Según el profesor Pappe su caso fue sencillo porque entre finales de los 80 y principios de los 90, se desclasificaron numerosos documentos secretos políticos y militares, cuya consulta desveló la trama. Documentos de Israel, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Naciones Unidas, archivos de Ginebra y Nueva York. Todo apuntaba a lo mismo: La eliminación, desplazamiento o deportación sistemática de los palestinos. Una de las fases más crueles de dicha trama se está viviendo ahora, con un millón y medio de personas encerradas en una prisión llamada  Franja de Gaza, atacados por todos los frentes. No voy a hablar de muertos que ya superan el millar, solo diré que el caso Palestino-Israelí, se estudia en las facultades de Derecho, como paradigma de la aberración legalista. Supone el vergonzoso fracaso, la patética falacia del sistema legal internacional que tanto esfuerzo, dinero y buena voluntad costó poner en marcha. Sí amigos, según el Derecho Internacional, lo que Israel viene haciendo en Palestina desde 1948 se llama limpieza étnica, ¿os suena?...  Es su versión del holocausto.

    Como me decía anoche una amiga, éste no es ya un asunto para políticos ni militares, es un asunto para juristas.

 

Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: