La pluma de Maât

2000 años de ladrillazo

 

    La especulación inmobiliaria no es un fenómeno de la era moderna y podemos encontrar fácilmente su rastro en la Roma imperial. Numerosos documentos nos dan prueba de ello, con intentos legislativos concebidos para paliar el disparate. La ciudad de Roma contaba en su apogeo, con una población de al menos un millón de habitantes, viviendo a merced de una inflación relacionada con el suelo y los precios abusivos de viviendas en compra o alquiler. Tal como ocurre hoy en día, los presupuestos de los constructores nunca reflejaban fielmente la cuantía de la obra, que solía incrementarse muy por encima del cincuenta por ciento en su precio final. Del mismo modo, a medida que aumentaba la demanda de viviendas el valor del suelo crecía, empobreciendo cada vez más a la plebe y llegando a comprometer incluso el poder adquisitivo de libertos, patricios o senadores. Soluciones como la de construir en altura para repercutir lo mínimo el valor del terreno, lejos de solucionar los problemas crearon otros nuevos. Estos edificios de apartamentos, (ínsulas), se convirtieron en ratoneras, principalmente en las plantas superiores habitadas por los más pobres, hacinados en cuchitriles de alquilados y realquilados. Augusto y Trajano, dictaron normativas para limitar hasta un máximo de seis o siete plantas los inmuebles, pero al igual que se hace hoy en día, se respetaba la norma en la línea de fachada, pero se añadían más plantas en retranqueo. No era raro que se derrumbaran o ardieran las ínsulas para desgracia de los inquilinos, y beneplácito de los propietarios que podían construir de nuevo, aplicando tarifas más en vigor. El conocido político y orador Cicerón, según una carta dirigida a Ático, parece alegrarse del desplome de unos locales comerciales de su propiedad, (de los que “huyeron los arrendatarios y hasta las ratas”), porque un nuevo proyecto resultaría más ventajoso. Fueron célebres los oscuros negocios inmobiliarios de Marco Licinio Craso y los de Julio César cuando era procónsul. En el caso de Nerón, no es probado que fuera él quien ordenara incendiar los cuatro distritos más pobres de Roma para especular con el terreno, pero visto como siguió la historia y lo loco que estaba este señor,  tampoco sería de extrañar.

 

Comentarios

Por casualidad, buscando en Google una noticia de Lubián, encontré tu respuesta que parece que también está desde hace tiempo. Como tampoco me agrada poner en la red mi dirección de correo electrónico de manera tan explicita, inserto otra dirección que apenas uso, para que de forma privada, si tu me das una dirección, darte datos personales para averiguar –si por casualidad- puedes recordar algo. Así mismo te daría más información que lógicamente no me es adecuado hacerlo en este espacio Por si acaso decides no ponerse en contacto conmigo, inserto un link de una empresa de Lubián para que, si lo deseas, puedas contemplar fotografías muy entrañables de Lubián. La citada empresa es propiedad de una hermana de Felipe Lubián Lubián, que es el actual alcalde que lo es desde el principio de la democracia, y que quizá ese nombre lo recuerdes. Por si decide ponerse en contacto conmigo, mi dirección de correo electrónico es luadoinverno_1@hotmail.com P.D. No se los motivos, pero tampoco hoy ha sido posible escribir en otro sitio, seguramente tengo algún probleama que tendré que averigüar

¡Y pensar que con 12 años lloraba de rabia cuando me pasaba horas para poder traducir 10 frases de Ciceron! ...¡¡¡¡Si lo hubiera sabido!!!!!

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