La pluma de Maât

El Cairo

 

            http://liton.blogdiario.com/img/EgiptocairoB.jpg

       

     La ciudad de los mil minaretes, Al-Qâhira, la vencedora. El Cairo  volvería loca a Maât, diosa del orden y el equilibrio universal, con su cerca de veinte millones de seres conduciendo coches y furgonetas salidos del “Cuéntame”, ajenos a las “iteuves”, desenvolviéndose a su antojo entre carros, bicicletas y audaces peatones, sin el concurso de un simple semáforo. Si amigos, no se trata de una metáfora, en la ciudad más grande y poblada de África no hay semáforos y todo funciona a golpe de claxon, tamaño del vehículo y “güevos”... Salvo en algunas zonas privilegiadas o monumentales, tampoco existe servicio de recogida de basuras y son los vecinos quienes se dedican a la limpieza por su cuenta y riesgo, para recuperar materiales susceptibles de reciclar, generando con su venta algún beneficio. El resto se echará a los canales o se abandonará en cualquier descampado. También es justo decir que sus residuos representan una décima parte de los que generamos nosotros, siendo además su reciclaje mayor.... Los edificios se construyen y se venden sin acabar. De este modo le resulta más barato al comprador, que siempre podrá colocar las ventanas y puertas o instalar los baños y las cocinas, con la ayuda de algún familiar avezado. Las fachadas, claro está, son lo de menos. Por eso se muestran grises y deslucidas.

    Pero a pesar de ser un revoltijo, una barahúnda, un desconcierto, un laberinto, una borrachera, o quizás por ello, El Cairo es un lugar fascinante, seductor e intenso, donde cualquier acto por simple que parezca, se convierte en una aventura. Los cairotas, como el resto de los egipcios, son hospitalarios, parlanchines y sus relaciones se establecen en un plano íntimo incluso con los extranjeros, (a poco que nos prestemos al uso), pues siempre están ávidos de amistad y dispuestos a compartir contigo lo que desees y a veces incluso más. Son gente vivaracha, de fina inteligencia, humor socarrón y bienintencionado, que se sentará a tu lado, cuando te pongas en el extremo más extremo de una amplia y desierta habitación. La diosa Maât tendría mucha dificultad en juzgar el caos del Cairo, pues siendo además soberana de la armonía y la justicia, al poner en un lado de su balanza el corazón de los cairotas vería no sin sorpresa, que no sobrepasa el peso de la pluma que coloca siempre al otro lado. Y es que de algún modo, (no me preguntéis cómo), reina el orden en el desorden, la belleza en la fealdad y si El Cairo es un "infierno", se halla habitado por ángeles.

 

            http://liton.blogdiario.com/img/Egiptociudad2.jpg 

 

Comentarios

Ummm, qué maravilla de fotos (se nota que hay buena fotógrafa detrás). Gracias por transportarnos hasta allí

Añadir un Comentario: