La pluma de Maât

Re-visiones

 

    Que pequeños se quedan los templos, estatuas y edificios funerarios, a la intemperie gigantesca y bella del paisaje. Parecen tibias mis emociones al contemplarlos, junto a los sentimientos puros que me provocan las gentes. En Egipto  se es pobre pero no miserable.  Hay carencias pero no hay hambre. Allí se discute sin pelear, se pide sin mendigar, se engaña pero no se miente. Las calles palpitan las veinticuatro horas del día y todos corren sin tener prisa. País de las propinas, trasiego incesante de billetes menudos. Donde se ríe alto y se llora en silencio. Allí los policías y militares en cada esquina,  armados  hasta los dientes con utensilios casi faraónicos de dudosa eficacia, no dan miedo. Y es que en Egipto se cuidan más las piedras y a sus visitantes que la casa de la moneda. Vive del de Suez, canal por antonomasia y del turismo, claro está. Y  nos lo hacen notar, os lo aseguro, con alardes, sí,  pero sin arrogancia.

 

Comentarios

Qué maravilla y qué envidia leer los últimos post. besitos de regreso

Gracias super Sintagma. Un beso gordo.

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