El amor. (Reposición)
A estas alturas, el que más y el que menos, hace la distinción entre el amor y el sexo, sabedor eso sí, de que el uno para el otro son el mejor complemento. Yo voy a hacer otra distinción. El enamoramiento y el amor.
El enamoramiento es el resultado de un proceso químico-hormonal, cuya duración efectiva, han estipulado los científicos entre tres meses y un año. Es como una inyección de psicotrópico que te mantiene en un estado secundario, ajeno a muchas realidades. La naturaleza es astuta y sabe que de éste modo, dos personas van a "saltarse" encima sin demasiados formulismos, sin atender a prejuicios y lo que resulta más peligroso, sin ningún juicio. El método es eficaz y asegura la procreación. No hablo frívolamente pues he conocido el enamoramiento puro al estilo más romántico y sus sublimes delicias. Pero hay que reconocer que no podríamos vivir siempre de ese modo, pensando solo en la otra persona, obviando el mundo y comiendo pan y cebolla con cara de panoli.
El amor es lo importante. El amor es consciente, justo, generoso y sobre todo es un acto voluntario. Amor es amistad, tolerancia, paciencia, amabilidad, incluso la simpatía es amor. El amor en pareja no necesariamente está ligado o es resultado del enamoramiento. Es la culminación de un proceso intelecto-carnal, (incluso intelecto a secas), que al contrario del enamoramiento, parte de la objetividad. Se necesitan recuerdos comunes, un común proyecto de vida y una común filosofía. Admirar a la otra persona, ser su amigo. Se necesita madurez emocional que para que nos entendamos, es eso que separa la paja del trigo, haciéndonos pasar de los aspectos más superficiales, remitiéndonos a la esencia. El ego se mete en el armario con naftalina y como un traje de ceremonias, se saca en ocasiones concretas para lucirlo fuera de casa, porque ya sabéis que luego las lentejuelas se caen y te pasas la vida barriéndolas. Solo el amor puede salvarnos justificando nuestra existencia.
El amor no es la llama, el amor es el combustible.