Para ser sincero
Algunos asiduos a estas páginas, pueden encontrar un poco extraño que ya no cuelgue tantas entradas como antes en el blog. Creo que os debo una explicación. Estoy redactando la historia de una mujer del siglo I en Palestina. ¡Toma ya!, (no es el nombre de la heroína sino solo una interjección). Escribir una novela es muy complicado, mayormente si los personajes tienen que moverse en un contexto histórico determinado, lo cual requiere muchas horas dedicadas a la documentación. Pero eso no es todo. Llevo hechos cien folios hasta ahora, (unas doscientas páginas impresas), que representan cerca de 300.000 caracteres, (no los he contado yo sino el ordenador). Es decir, sin hablar de las correcciones, he dado 300.000 golpecitos a las teclas. Cuando acabe, habré tecleado alrededor de 600.000 veces. Si picase hasta 600.000 veces sobre una sola letra, por ejemplo la "a", estaréis de acuerdo conmigo en que la labor sería ardua y pesada. Pero no se trata de eso sino de poner el dedo sobre letras diferentes, ¿cuales?, aquellas que combinadas entre sí formen palabras. Tal como os lo cuento. Luego esas palabras a su vez deberán conformar frases y las frases contar algo que además se entienda y tenga como se debe, un principio y un fín coherentes, creíbles y entretenidos. Por si no fuera suficiente dificultad, el texto debe ser medianamente bueno para poder publicarse, y compensar así mi esfuerzo. Esfuerzo porque mi trabajo es otro y ésto lo hago en el tiempo libre, (el que antes dedicaba al blog), que por decirlo todo es escaso. Pero no me quejo porque nunca antes me había enganchado una actividad de este modo y me lo paso pipa haciendo hablar, moverse y sentir a los personajes. Espero que lo comprendáis y seáis pacientes conmigo pues de ese modo, estaréis colaborando para un futuro premio Nobel de literatura o de la semana cultural de Alcobendas que nunca se sabe. Por el mismo motivo no contesto vuestros comentarios. Pido de nuevo disculpas y comprensión y a cambio de vuestra indulgencia, espero algún día regalaros sobre papel de ochenta gramos, retazos de la pasión que ahora me embarga. Besos y abrazos. Liton.