Tic, Tac...
El tiempo es elástico y en nosotros, voluntaria o involuntariamente, está la capacidad de estirarlo o encogerlo. El depredador del hombre es la monotonía. Cuando los días se suceden iguales los unos a los otros y miramos hacia atrás, el tiempo se contrae y diez años se convierten en un solo día, el mismo día. El tiempo se superpone al tiempo como una plantilla transparente, encajando acontecimientos similares y provocando una distorsión que desdibuja el pasado. Como una imagen movida, desenfocada… Si consiguiéramos encontrar en cada jornada algo especial que revalidara nuestra existencia, si pudiéramos percibir lo distinto o recrearlo a voluntad, al mirar hacia atrás veríamos los días alineados uno tras otro y todos diferentes. Entonces la percepción del tiempo será otra. Los recuerdos tendrán su propio espacio y diez años será mucho tiempo.