Re-visiones
Dos de los conceptos sobre los que más se ha escrito, cantado, pintado o hablado, son la libertad y la soledad. Dos conceptos fatalmente ligados, ambiguos por definición y casi siempre relativos a las circunstancias, que lo mismo adoptan forma de pensamiento, sensación, realidad, espejismo, sentimiento o emoción. La libertad puede estar asociada a las ideas, ideologías o utopías, y bajo un mismo convenio los hombres matan o mueren, hasta comprender que solo se sintieron libres mientras luchaban y que una vez enterrados los muertos, todo vuelve a empezar. Para un pobre puede ser tener dinero, para un rico tener tiempo. Un tetraplégico se vé corretear por los campos o simplemente al mando de una silla motorizada, en una ciudad llena de vados y anchas aceras. El presidiario se imagina fuera de la cárcel y la mal casada soltera. Cuando prohiben la expresión, la libertad es decir lo que se piensa y cuando no la prohiben, la libertad es que te escuchen. A la soledad también la manejan los vientos y se puede manifestar a solas o rodeada de gente. Soledad es cuando a nadie importa lo que expresas o cuando importa pero no lo comprenden. Se puede estar solo si no te aman o si te aman con torpeza. La soledad puede ir y venir dependiendo de los estados de ánimo, y lo mucho o poco que nos cueste afrontar la vida. Y es causante de muerte, pues la soledad no tiene ataduras con el mundo y libera de responsabilidad sobre el dolor y orfandad ajenos, seamos víctimas o seamos verdugos. Maquiavélica condena digna de una maldición gitana: "Mal dolor te entre, que cuanto más corras más te duela y como te pares revientes". Es una espiral de paradojas, antagonismos y dependencias, pues solo se puede ser totalmente libre en soledad, pero ésta mata o impide vivir, convirtiendo a cualquiera en esclavo de la libertad.