La pluma de Maât

"Amor en Guadalajara", (extracto)

 

 .....   Lupo pasó de largo y no vió la expresión agraviada de la portera. Sabía que no era justo tratarla con tan pocos miramientos, ni descargar sobre la buena fé ajena, el resentimiento propio. Pero no tenía tiempo para sutilezas emocionales, mientras siguiera pensando que alguien iba a matarle. Nunca se había planteado seriamente lo del destino. Sabía de la dictadura del cerebro, capaz de contradecir la creencia del libre albedrío. Entendía que el hombre viajaba en su cuerpo como se viaja en una nave y que los sentidos solo trasmitían meras representaciones. Igual que los relojes y medidores de un panel de control. La realidad no era lo aparente. Lo aparente estaba hecho a la altura de nuestras necesidades y nuestra comprensión….Pero que el cerebro te marcara conductas o te manipulara respondiendo a intereses orgánicos, era una cosa, (al fín y a la postre todo quedaba en casa), y otra bien distinta, que en algún lugar del universo alguien o algo, decidiera lo que sería de tí. Los caprichos y curiosidades del azar inspiraron desde la noche de los tiempos, la convicción del camino marcado. Pero donde Esquilo decía, que ni aún permaneciendo sentado junto al fuego, el hombre escapaba a su destino, Platón aseguraba que los espíritus simples carecían de él. Shakespeare le otorgaba un papel secundario: "Es el destino el que baraja las cartas, nosotros somos quienes las jugamos". Para Cervantes, más categórico y prosaico, cada cual se lo fabricaba a medida y Sigmund Freud contundente y cínico sentenciaba: "La anatomía es el destino"…. Por más que buscaba, no hallaba consenso entre las mentes privilegiadas. Todo se reducía entonces a una cuestión de fé y Lupo de repente y sin poder evitarlo, la tenía.   ......

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