Néctar
La danza es el arte por excelencia y se expresa a través de la herramienta más antigua, el propio cuerpo. La danza clásica siempre me pareció demasiado ajena a la realidad, pero hoy, (quizás porque envejezco), es eso precisamente lo que me conmueve. El ballet clásico es un arte no "contaminado". Es el único que sublima el mundo, mostrando la esencia de las cosas de un modo atemporal, sin injerencia de lo mundano. Convierte en cisne a Uliana Lopatkina con sus piernas dóciles o a la Pavlova de brazos de espuma. Ensalza la fragilidad y gracia de Sylvie Guillem. La excitante vitalidad de Plisetkaya. Nureyev y su expresiva perfección. Baryshnikov flotando en el aire. La elegancia y sabiduría de Legris. Piruetas "en dedans" y "en dehors", en un centímetro cuadrado. "Déboulés" trazados con regla. Y Saint Saëns o Tchaïkovsky para justificar tanta belleza.

